Para muchos mayores su bienestar requiere de un buen plan médico que, en ocasiones, se prolonga de manera indefinida.
A medida que pasan los años, nuestra salud pierde fuerza y no responde como antes. A partir de los 60 años el metabolismo cambia, y ante ciertas enfermedades no responde del mismo modo.
Es entonces cuando aparecen los conocidos como achaques de la edad, y hacemos mayor uso de fármacos y otros complementos que nos ayudan a preservar la adherencia terapéutica. No obstante, en ciertas ocasiones puede resultar difícil entender si las tomas diarias están siendo efectivas o no.
Acostumbramos a sentir dudas sobre el plan médico cuando no vemos resultados a corto o medio plazo. También es recuente sentir miedo al preguntar sobre el estado de nuestra salud, o pensar que ciertos efectos secundarios están relacionados con el transcurso normal del tratamiento.
En cualquier caso, siempre es importante conocer nuestra condición y aquello que podamos esperar. En este blog encontrarás 4 signos de que tal vez tu medicación no esté funcionando.
No obstante, antes de realizar ningún cambio en la medicación, debemos asegurarnos de que nuestro referente sanitario así lo avala, y no tomamos decisiones de manera independiente.
IMA sólo propone algunos de los síntomas que, tal vez, indican que los fármacos no están haciendo efecto.
Cuando debemos consumir un alto número de píldoras, es comprensible que la organización y gestión de la medicación se nos haga cuesta arriba.
Aunque no podemos poner en duda el criterio de nuestro profesional sanitario, tal vez existan alternativas en las que el número de píldoras se reduzca.
Hablamos de la desprescripción. Un proceso basado en la reducción del número de medicamentos para potenciar la adherencia y el ahorro económico. Un ejemplo de ello sería sustituir 2 pastillas de 500 mg por una de 1g.
Además, este hecho puede suponer de gran ayuda al organizar la medicación, y no olvidarse de ninguna toma diaria. Una herramienta muy eficaz para complementar la desprescripción y fomentar la adherencia son los SPDs, por ejemplo.
Sobre todo, se trata de considerar si el tratamiento que estamos aplicando le va a hacer bien al paciente. |
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Gema Flox, internista del Hospital Universitario Severo Ochoa de Leganés y secretaria del Grupo de Trabajo de Cuidados Paliativos de la SEMI lo explica así:
“Hay que cambiar la forma de ver las cosas. Sobre todo, se trata de considerar si el tratamiento que estamos aplicando le va a hacer bien al paciente, si no le va a provocar daño, si el paciente entiende la terapia y sus efectos secundarios”.
Los efectos segundarios acostumbran a darse habitualmente cuando tomamos 5 medicamentos o más. Ahora bien, no se deben normalizar estas situaciones, asegurando que la circunstancia actuales se encuentra dentro del marco esperado.
También debes considerar en todo momento a qué medicamentos eres alérgico, y comunicarlo de inmediato. Las alergias pueden desarrollarse a lo largo del tiempo, por lo que un tratamiento debe ser revisado y, en el caso de generar alergias, consultar siempre con el prescriptor.
Como comentábamos en el inicio del post, en ocasiones podemos empezar un tratamiento que tarde en dar una respuesta a corto o medio plazo. Por supuesto, siempre es recomendable consultar cuánto tiempo se estima que se demore en surtir efecto.
Por otro lado, un fármaco que ha funcionado perfectamente puede dejar de hacerlo pasado un tiempo.
En ambos casos, te recomendamos hacer las siguientes preguntas:
También te recomendamos comprobar que estás llevando a cabo el tratamiento tal y como ha sido prescrito, y que organizas la medicación de manera correcta:
En función de la respuesta, tal vez necesites un cambio de dosis, o modificar tus hábitos. Si crees que la respuesta puede ser la primera opción, no dudes en consultarlo con tu médico.
Actualmente la medicación sólo es gratuita para un segmento de la población muy concreto. El copago puede variar en función de la situación laboral y social. Esto comporta que gran parte de los pacientes tengan que hacer frente a parte de los gastos que supone su tratamiento médico.
Aunque existen alternativas para personas en riesgo de exclusión social, no todo el mundo tiene acceso a ellas. Esto desencadena en malos hábitos que deben evitarse a toda costa:
Antes de realizar este tipo de cambios en la medicación, habla con tu médico para asegurarte de que no existen alternativas más baratas. Te hablamos de ello en nuestro anterior post: Pobreza farmacéutica: El gran enemigo de la adherencia terapéutica.
Si te sientes identificado con alguno de los problemas mencionados, es el momento de tomar medidas.
| Elabora una lista de medicamentos recetados, incluyendo aquellos que tomas de manera complementaria (como puede ser el Ibuprofeno cuando sientes dolor de cabeza, o suplementos vitamínicos) |
| Identifica los posibles medicamentos problemáticos o aquellos síntomas que pueden preocuparte. |
| Pide cita en tu centro de salud. En el caso de padecer dolencias graves, no dudes en acudir a urgencias. |
Tu médico siempre te dará una mayor claridad ante lo que puede estar pasándole a tu cuerpo, y cómo mejorar tu estado de salud.
Antes de empezar un tratamiento recuerda preguntar todas tus dudas para estar preparado y evitar errores a futuro.
¿Te ha quedado alguna duda?Habla con nuestro equipo de asesores |
Disclaimer: En IMA ofrecemos consejos e información acerca de nuestros productos. Consulte con un experto antes de tomar cualquier decisión que pueda repercutir a su salud.